Hace unos días tuve el honor de participar en la Cumbre Empresarial CITADEL en Cancún, donde compartí ante más de 150 líderes empresariales, analistas y ejecutivos de varias partes del país la historia de transformación de la Laguna. A inicios de la década pasada, nuestra región vivió uno de los periodos de mayor violencia e incertidumbre urbana del planeta. Hoy, ese mismo territorio ha logrado pacificarse y transformar la recuperación de su seguridad en su mayor activo de competitividad e inversión. Mi mensaje central en el foro fue claro: La seguridad no es un fin en sí mismo, sino la condición previa e indispensable para el desarrollo económico. No existe atracción de inversiones, ni retención de talento, ni prosperidad donde no hay certidumbre para operar. La Laguna es un ejemplo que debe inspirar a la comunidad empresarial y a recordarles que no hay espacio para la resignación, ni para los lamentos y menos para la innacción. El verdadero desafío por el que atraviesa México no solo radica en contener las crisis de violencia, sino en sostener e institucionalizar la paz a largo plazo. Para lograrlo, debemos tener una absoluta claridad sobre las aportaciones de cada actor en la ecuación: mientras que el gobierno debe ejercer la autoridad y el uso legítimo de la fuerza, la sociedad civil organizada debe aportar medición objetiva, evaluación técnica y exigencia permanente. La ciudadanía y el sector empresarial jamás sustituirán a la autoridad en sus funciones constitucionales. Su rol es construir un sistema de coordinación permanente para garantizar que, con cada relevo político o cambio de administración, las regiones no vuelva a empezar de cero. Cuando las instituciones y la sociedad civil se sientan a la misma mesa como lo hemos demostrado en las Mesas Ciudadanas de Seguridad y Justicia, las barreras jurisdiccionales se diluyen bajo la premisa operativa de que todos trabajamos por el mismo objetivo.

Involucrarse en la agenda de seguridad regional no es una labor filantrópica; es la decisión de negocios más estratégica que puede tomar un líder empresarial. Agradezco profundamente a la Mesa de Seguridad y Justicia de Quintana Roo y a México SOS por impulsar estos espacios de encuentro nacional, demostrando que la paz y el futuro de nuestras comunidades sí se pueden construir juntos cuando hay voluntad y corresponsabilidad real