Nunca antes, una generación se había preocupado y ocupado tanto de su salud mental, cada vez es más común escuchar frases como: “hoy fui a terapia” o “aprendí una nueva lección con mi psicólogo”, palabras que expresan una relativa calma de una persona en medio de este caos al que llamamos mundo.
Poco a poco hemos roto los estigmas de una sociedad que decía que solo “los locos” necesitaban a un terapeuta, y que creían que bastaba con “échale ganas” para salir adelante, hemos normalizado la búsqueda del amor propio y al mismo tiempo hemos decidido romper patrones familiares que en nuestra infancia tanto nos lastimaron.
Es innegable que hoy somos cada vez más los que nos atrevemos a ver con más claridad el futuro, gracias a la ayuda de esas personas increíbles que nos sostuvieron cuando más las necesitamos, después de las duras y dolorosas lecciones del pasado.
Pero septiembre nos recuerda que aún queda mucho por hacer… tan solo entre 2015 y 2025 los suicidios se dispararon un 91% en la Laguna, cerrando el último año con 122 registros, el dato más preocupante es que el 85% fueron cometidos por hombres y 15% por mujeres, más de la mitad eran jóvenes que tenían entre 20 y 39 años…
¿Qué problema pudo ser tan grande, que los orilló a poner fin a su vida cuando apenas empezaban a vivirla?
La soledad, las presiones económicas y sociales, la falta de empatía, un machismo lacerante que prohíbe expresar emociones, además de un sinfín de drogas que se vuelven paliativos de sus vacíos existenciales y tristezas, han sido los factores que han detonado esta crisis… crisis que se pudo haber superado con la ayuda de un profesional o una sociedad más humana.
Aún estamos a tiempo, que septiembre nos recuerde que detrás de cada cifra, está la historia de alguien que pidió a gritos ayuda y no fue escuchado, que mañana puede ser cualquiera de nuestros amigos, hermanos o padres… pero que hoy estamos aquí y solo por hoy podemos ayudarlos y hacerles ver lo valiosa y hermosa que es la vida, por más pesada que en ocasiones parezca.
