Los resultados del Índice de Paz México 2026 no solo son cifras de seguridad; son indicadores de competitividad que separan a las regiones que avanzan de las que se estancan.

Mientras el país atraviesa una crisis de violencia que asfixia presupuestos, Coahuila se consolida como una de las entidades más pacíficas del país.

Esta posición no es obra de la inercia, sino de la maduración de un Modelo de seguridad que hoy arroja ventajas competitivas tangibles frente al promedio nacional.

El contraste es revelador, mientras el impacto económico de la violencia a nivel nacional promedia los $30,000 pesos por persona, en Coahuila se sitúa en $17,000 (casi la mitad).

Más impresionante aún es la tendencia histórica, pues en la última década (2015-2025), mientras el costo de la violencia en México se incrementó un 19%, en Coahuila se logró reducir un 20%. La fortaleza del Modelo Coahuila radica en su consistencia territorial, no es solo una ciudad segura como pasa en otras entidades.

De los más de 2,400 municipios del país, cuatro de este estado figuran entre los doce con las tasas más bajas de homicidio: Saltillo (6°), Acuña (8°), Torreón (10°) y Monclova (11°).

Que Torreón mantenga una tasa de apenas 2.50, muy por debajo de la media nacional, es testimonio de una recuperación social y operativa que debe defenderse a toda costa.

La lectura es clara, la paz en Coahuila es nuestro principal activo económico. Somos el segundo estado con el menor impacto de la violencia respecto al PIB (solo 4.7%), una cifra abismalmente menor frente a entidades como Guerrero o Morelos, donde la violencia devora más del 33% de su economía, sin duda, una ventaja competitiva estratégica para la atracción de inversiones.

Es importante destacar que este avance no es solo estadístico, sino social:

Coahuila registró la mayor mejora en la percepción de seguridad en la última década, reduciendo a la mitad el número de ciudadanos que temen la violencia, pasando del 74.9% al 37.7%.

En un país donde 2 de cada 3 mexicanos vive con miedo, Coahuila es el segundo estado donde la población se siente más segura.

El reto actual es blindar este Modelo ante la fragmentación criminal que amenaza a otras regiones.

La paz en Coahuila no es un regalo, es una inversión que hoy rinde dividendos que se traducen en prosperidad.